La tensión que resuelve
Los líderes suelen confundir la ambición amplia con dirección, manteniendo vivos varios futuros a la vez para no decepcionar a ninguna audiencia. Ese hábito protege la comodidad a corto plazo, pero obliga a los mandos intermedios a reconciliar en silencio promesas que nunca fueron diseñadas para encajar entre sí.