La tensión que resuelve
Las organizaciones que ejecutan bien suelen confundir la fortaleza operativa con estar preparadas para el futuro, porque un modelo que funciona con fluidez puede volverse, sin darse cuenta, poco adecuado para hacia dónde se dirige el entorno. La falla rara vez es falta de inteligencia; es el hábito de tomar el éxito del modelo actual como prueba de que seguirá funcionando.
Lo que exige la competencia
En la práctica, esta competencia exige un sistema permanente para detectar señales débiles, espacios que separen la confiabilidad de corto plazo de la interpretación de largo horizonte, y un número reducido de escenarios lo bastante nítidos como para cambiar decisiones reales. Solo cuenta cuando un futuro posible efectivamente modifica una inversión, una alianza o un umbral de acción.